viernes, 20 de julio de 2012

La enfermedad del nacionalismo (Parte II): Patrioterismo colombiano 2.0.


Ninguna fecha más oportuna que este 20 de julio para continuar con el tema de los nacionalismos, principalmente en un país como Colombia donde éste experimenta un ascenso exponencial en los últimos años. Pese a lo mucho que nos gusta reirnos del ego nacional de los argentinos y mexicanos, la verdad sea dicha, cuesta creer que haya otro pueblo que se aproxime siquiera a los niveles patológicos de patriotería del colombiano. Y es que no satisfechos con el orgullo nacional que se nutre de cada victoria ocasional de la Selección Colombia, o de cada reconocimiento internacional logrado por algún compatriota, sucumbimos también al embrujo idiotizante de los regionalismos. En este punto hay que precisar a qué clase de regionalismo nos estamos refiriendo: no a ese sentido de pertenencia que impulsa a las personas a buscar el bienestar y progreso para su región por las vías de la solidaridad y el trabajo mancomunado, o a la pasión que despierta el folclore y los paisajes de la tierra natal, sino a la prepotencia, el resentimiento y la xenofobia inherentes a mentes raquíticas impedidas por su ignorancia y prejuicios para creer que existen cosas que vale la pena conocer más allá de las fronteras invisibles que definen a su terruño.



Lo lamentable del asunto es que son precisamente los prejuicios y resentimientos los combustibles que impelen la mayoría de manifestaciones regionalistas en Colombia, que ya hace mucho pisan los terrenos del separatismo. Aunque podría decirse que más penosa es su necia inconstancia con sus ideales: las razones que con frecuencia se aducen para hablar de emancipación son (hay que reconocerlo) hasta cierto punto comprensibles y enuncian propósitos nobles, como por ejemplo las interminables formas en que la burocracia centralista que gobierna al país menoscaba los intereses de las regiones y la necesidad de replantear este modelo en favor de la autonomía territorial, demandas que luego son eclipsadas por aquellos que optan por la comodidad de lanzar las mismas invectivas viscerales hacia la capital y hacia todo lo que represente a Colombia, o alegrarse de la manera más patética por éxitos ajenos simplemente porque su dueño comparte la misma procedencia, sin otro objetivo que desahogar frustraciones o complacer su frágil ego. Quizá esta irresolución explique el porqué los "nacionalismos secesionistas colombianos" no traspasan los confines del mundo virtual, aparte del hecho de que sean militados por hinchas de fútbol imberbes, tribus urbanas e intelectuales oportunistas en constante exhibición de una vergonzosa falta de pundonor al debatirse entre el desprecio por todo lo criollo y la simpatía hacia fenómenos separatistas de la península ibérica como los de País Vasco o Cataluña, esto en buena parte debido a un anhelo arribista de entroncar genealógicamente con esos pueblos. Colonialismo mental, para hacer economía de palabras.

Aún cuando no trascienden de momento los límites de la web 2.0., éstas baladronadas nacionalistas no deben ser subestimadas, porque si en algo demuestran ser efectivas es en propagar la ignorancia y la desinformación, y de sobra está demostrado que con ignorancia y desinformación no se llega a ningún buen puerto. Llámese Antioquia, Costa Atlántica, Valle del Cauca o Nariño el escenario donde se desarrolle, el chauvinismo es prueba inequívoca de que el desafío por educar a este pueblo sigue siendo gigantesco.

1 comentario:

  1. pidale a los paises de la "union europea" a "estados unidos" a "corean del sur", a "china",etc
    que por favor no sean nacionalistas. y espere a ver que le responden. el ser humano es tribal, es etnico, es territorial, como el resto de animales. el nacionalismo no es patrioterismo, el nacionalismo es compromiso con los valores de nacion, territorio, recursos, prosperidad,etc

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...