De todos los blogs con que me he topado, son los de crítica, que proliferan bastante en la web, los que más han llamado mi atención, y no solamente por que sea la crítica el género en que se inscriben (al igual que este blog), sino por la formula que emplean, que es la que determina su éxito. La táctica con que buena parte de ellos procura granjearse notoriedad es la irreverencia, que hay que decirlo, nunca antes fue tan abusada como ahora.
No es un secreto que el lenguaje políticamente correcto y demás formalismos resultan agobiantes por la rigidez que los define, y por consiguiente sea natural la aceptación de transgresiones de cualquier norma como una alternativa mucho más seductora a la hora de cautivar a personas del común, para las que cualquier materia con algo de complejidad o profundidad es causa de confusión, y hasta de espanto. Si esa disyuntiva es constante en todos los medios tradicionales ¿Porqué la internet, y particularmente el mundo de los blogs, tan democrático y accesible, iba a estar excluido? La irreverencia supone entonces, no solo un cambio de estética, sino un intento por simplificar temáticas.
Pero como toda moda, esto de la irreverencia también es susceptible de volverse cansón. No voy a criticar la irreverencia per se, porque, en primer lugar, constituye una transformación positiva en el campo de las comunicaciones, además sería hipócrita de mi parte amonestar algo que me ha deleitado como espectador. Pero con lo que no me avengo es con esa obsesión de muchos blogueros, sobre todo los colombianos que son los que más conozco, por tomarse al pie de la letra el ser irreverentes, como una regla que toca cumplir a la fuerza con tal de mantener un alto tráfico de visitas. Hablo sobre todo de ese tipo de bloguero nostálgico de la generación de los 90's, educado por El Siguiente Programa, South Park y MTV y que en virtud de esta influencia, tiende a mirar todo como digno de su mordacidad pero también de su visceralidad. Y cuando digo todo, es TODO, pues no parece haber nada de su agrado. Solo basta con decir que en estos blogs es moneda corriente atacar a la persona y no tanto a lo que representa esa persona, que en un blog de crítica tradicional es esencial.
En definitiva, creo que la critica social, política y televisiva es imprescindible en internet, y más cuando en los medios tradicionales la poca que hay está tan prostituida. Pero no le hace ningún bien a la crítica renunciar a la razón y dejarse gobernar por la puerilidad de criticar por el simple placer de criticar, sin que tercie ningún motivo, que ahora recibe la denominación de "irreverente".

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