martes, 1 de febrero de 2011
LA DESCOMUNAL SENSIBILIDAD DEL BLOGGER
Este es el segundo blog que administro (la nostalgia por el primero pudo conmigo, lo sé). Fue eso- además de mi colosal ego- lo que me impulsó a re-explorar este mundo proporcionado por el interactivo entorno de la web 2.0, dotado, como sabrán, de un innovador carácter de integración, y particularmente porque abre las puertas a un escenario muchas veces inexistente en la vida cotidiana propicio para la disertación y el intercambio de ideas.
O eso fue lo que pensé en un comienzo, porque por lo que hoy en día a uno le toca ver en Internet, uno comprende que ese intercambio nunca trascendió el simple ideal. Cuando apenas empezaba a administrar mi primer blog (el cuál ya cerré), el esperado- y siempre obligatorio- intercambio de percepciones con otros bloggers sobre distintos temas, como en la vida real, indefectiblemente me granjeó gratas y recordables impresiones, así mismo como otras experiencias que dejaron un amargo regusto: desde una discusión enmarcada en el respeto, hasta la más enconada intolerancia. Esto por supuesto es lo que ocurre en un porcentaje nada despreciable de blogs que como éste se especializan en la manifestación de opiniones, de la crítica (sea televisiva, política, social, etc.), y por eso tan propensos a generar controversia, lo cual, desde mi punto de vista, es algo muy saludable.
Y es que nada realmente nocivo hay en la divergencia de pensamiento, si algo hay que aplaudir de la llegada de los blogs es el de sacar del anonimato más que a las personas, a sus ideas, sus reflexiones. Lo que parece realmente minar un poco este ejercicio es que, con la democratización de la red, brinda de igual manera espacio a las sensibilidades personales de cada uno, las cuales, al entrar en contacto con el protagonismo que otorga la red, o bien se mantienen intactas, o bien (y es la tendencia) se inflan hasta adquirir unas proporciones cósmicas. Es una verdad inapelable reconocer que el ufano intelecto y el contestatario humanismo de muchos escritores virtuales está encadenado a su egolatría, una combinación explosiva que termina por convertir los blogs en espacios no tan democráticos.
¿Por qué? Es una percepción muy personal: ¿Será que se encaja el rótulo de "democrático" a blogs que se apoyan en la libertad de expresión y presumen defenderla, pero que al tiempo censuran a sus visitantes cuando cometen el "atroz", el "abominable" crimen de DISENTIR con el dueño del aviso?. La forma en que opera esa censura no es ningún misterio: comentarios que desaparecen solo por apartarse de la adulación, términos impropios como "TROLL" que se endilgan a quien formula una discrepancia que trae una pizca de vehemencia, más no mala intención, entre otras formas de censura, todo esto cuando el dueño del sitio no responde los comentarios de sus visitantes con el más desdeñoso de los silencios.
Tiene este mundillo virtual sus pros y sus contras, pero en virtud de todo lo dicho, la web 2.0 dejó de ser, al menos para mí, la añorada promesa de la libertad de expresión que tanto se predica, porque sumado al antagonismo de las dictaduras/gobiernos anti-democráticos que abundan en el mundo, también encuentra tropiezo en la red por cuenta de la intolerancia y el sesgo de unos cuantos "opinadores" obsesionados con el lustro y el poder que le brindan el mundo virtual, y sus lectores.
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