jueves, 17 de mayo de 2012
No todo tiempo pasado fue mejor
La estrategia del Uribismo para fraguar su retorno al poder mediante el único recurso de que dispone, que es el descrédito implacable del gobierno actual, no puede ser más manifiesta. Como cabía esperar, ya comenzaron a instrumentalizar el atentado contra el exministro Fernando Londoño del Martes 15 de noviembre en la ciudad de Bogotá para reafirmar la supuesta ineptitud de Santos y el mesianismo del inoficioso ex presidente twittero. Pero tan descomunal es el ansia de las huestes uribistas por reconquistar el Solio de Bolivar que poco o nada es lo que logran advertir que, pese al actual estado de cosas, las dificultades que padece el país desde que Santos es presidente no son muy distintas a las que enfrentó el gobierno anterior:
Deterioro de la seguridad: Aunque para nadie es un secreto que la seguridad del país no atraviesa por su mejor momento en la administración Santos, ciertamente inferir que los ocho años de gobierno de Uribe fueron más plácidos constituye una desvergonzada impostura. Hasta la más breve de las reseñas revela que el panorama de aquel entonces no debía ser tan optimista como se propone:
-el atentado al club El Nogal en el año 2003 (36 muertos y 200 personas heridas).
-el carro bomba en el campus de la Universidad Militar Nueva Granada en el 2006 (23 heridos).
-el secuestro y asesinato del entonces gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria y el Consejero para la Paz Gilberto Echeverri en el año 2003.
-el carro bomba que destruyó la sede de la Policía Metropolitana en el año 2007, y al Palacio de Justicia en el 2008, ambos en la ciudad de Cali. (1 muerto/ 39 heridos y 5 muertos/20 heridos respectivamente)
-El atentado contra German Vargas Lleras en el año 2005.
etc. etc.
Es muy común igualmente en los seguidores de Uribe reprochar una ausencia de éxitos militares de gran envergadura como los obtenidos por el gobierno anterior y que bastante le ayudaron a incrementar su popularidad en tiempos de crisis. ¿Se mantendría esa opinión si las bajas de alias "el Mono Jojoy" o "Alfonso Cano" hubieran ocurrido en sus 8 años de duración?
Manejo de la economía: Pero la amnesia de la derecha Colombiana no se circunscribe a lo militar. Innegablemente la orientación que da Juan Manuel Santos a la economía no es la que requiere el país, pero ¿Está Uribe y su cohorte en capacidad moral de amonestar a Santos por esto? Es ilógico que desde el Uribismo se critique a Santos por vender el país a Estados Unidos sin mayores exigencias cuando esa transacción la comenzó el mismísimo salgareño. Si algo comparten el presidente y el ex presidente es su adhesión a las tesis del neoliberalismo, esa presteza para privilegiar a gremios empresariales, latifundistas y al capital extranjero por encima del bienestar de los sectores más menesterosos de la población colombiana.
A punta de mentiras y verdades a medias se puede hacer de cualquier trance pasado el más grato de los recuerdos. En lo que si parece mostrar coherencia el Uribismo es en su inclaudicable oposición a las relaciones de concordia que mantiene el gobierno de Juan Manuel Santos con los países vecinos, y a la Ley de Tierras, esta última por ser un revés a esa desigual repartición del campo en favor de la agroindustria que no hubiera sido posible sin el diligente amparo del gobierno anterior.
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