martes, 24 de julio de 2012

Importaculismo burgués colombiano

Muy profundo tiene que ser el grado de institucionalización alcanzado por la corrupción y la violencia como para que la sociedad colombiana haya adormecido su capacidad de indignarse frente a ellas. Pero más que falta de indignación, lo que se vive en este país es una pertinaz indolencia ante el impacto que estos flagelos ejercen sin tregua en el tejido social. Pueden colmarse todas las calamidades imaginables y por imaginar en el Estado (un tren interminable de desfalcos al erario, un Congreso legislando a espaldas de sus electores, servidores públicos exigiendo sin ningún pudor tratos preferenciales en virtud de su investidura, el conflicto armado atropellando desde todos los frentes a los más desvalidos, el aparato estatal funcionando en pos de clanes políticos/corporaciones nacionales y trasnacionales, etc.) que el mutismo del colombiano no se rompe, y si lo hace es en un sentido contradictorio: para censurar el descontento.

viernes, 20 de julio de 2012

La enfermedad del nacionalismo (Parte II): Patrioterismo colombiano 2.0.


Ninguna fecha más oportuna que este 20 de julio para continuar con el tema de los nacionalismos, principalmente en un país como Colombia donde éste experimenta un ascenso exponencial en los últimos años. Pese a lo mucho que nos gusta reirnos del ego nacional de los argentinos y mexicanos, la verdad sea dicha, cuesta creer que haya otro pueblo que se aproxime siquiera a los niveles patológicos de patriotería del colombiano. Y es que no satisfechos con el orgullo nacional que se nutre de cada victoria ocasional de la Selección Colombia, o de cada reconocimiento internacional logrado por algún compatriota, sucumbimos también al embrujo idiotizante de los regionalismos. En este punto hay que precisar a qué clase de regionalismo nos estamos refiriendo: no a ese sentido de pertenencia que impulsa a las personas a buscar el bienestar y progreso para su región por las vías de la solidaridad y el trabajo mancomunado, o a la pasión que despierta el folclore y los paisajes de la tierra natal, sino a la prepotencia, el resentimiento y la xenofobia inherentes a mentes raquíticas impedidas por su ignorancia y prejuicios para creer que existen cosas que vale la pena conocer más allá de las fronteras invisibles que definen a su terruño.

martes, 17 de julio de 2012

La enfermedad del nacionalismo


No pocas personas en el mundo se han ido sumando a la toma de consciencia sobre el rumbo que éste está tomando, especialmente en lo tocante a aquellos factores que influyen en la degradación ética y moral de la humanidad. Al menos esa es la impresión que ofrecen las cada vez más multitudinarias y denodadas agitaciones sociales que recientemente han estremecido los cimientos del despotismo, la corrupción, el oscurantismo religioso, el progreso desigual y a costa de la naturaleza, etc. Sin embargo, de todos los flagelos que azotan a la humanidad ninguno es tan desatendido y quizá tan subestimado como el del nacionalismo exacerbado (principalmente el de tipo étnico-cultural), y no me explico cómo puede relativizarse un fenómeno que desde tiempos inmemoriales empuja al ser humano hacia su propia aniquilación.  

martes, 10 de julio de 2012

Uribismo reloaded: la amenaza continúa.



Cansados de exhibir sus acostumbradas bravatas por Twitter y la página de "Primero Colombia", el ex-presidente Uribe y sus secuaces por fin se animaron a saltar a la palestra política apostándole a la creación de una plataforma que se propone no solo concretar una oposición que ya hace tiempo está en curso, sino allanar el camino para su muy indeseado retorno al poder en el 2014 ya sea mediante una Asamblea Constituyente o la presentación de un títere candidato que represente su ideario. 

¿En qué consiste el dichoso "Puro Centro Democrático", lanzado en pleno homenaje al ex-ministro Fernando Invercolsa Londoño el pasado 5 de julio? Veamos

sábado, 30 de junio de 2012

Fernando Vallejo: lo bueno, lo malo y lo feo

A pesar de mi inocultable propensión a la crítica social, producto de una continua desazón por el rumbo que toma la sociedad actual, siempre fui de los pocos a los que la moda Fernando Vallejo nunca convenció ni deslumbró. Y moda, creo, es un término que describe con precisión una propuesta literaria eternamente prisionera de la irreverencia infantil y que dispensa un trato mezquino y superficial a la realidad político-social del país en favor de la rentabilidad comercial. Por otro lado, motiva saber que todavía quedan voces independientes que no ceden al acostumbrado coro de alabanzas que le rinden círculos académicos e intelectuales a esta eminencia de la insensatez, ni tampoco están dispuestos a perpetuar el desacertado rótulo de "consciencia crítica" que se obstinan en asignarle sus millares de seguidores y la mercadotecnia literaria. El siguiente, por ejemplo, es un artículo del columnista Klaus Ziegler publicado en el portal virtual de El Espectador el pasado 14 de junio, en el que pone en relieve la manía de Vallejo de ocuparse con su habitual frivolidad de temas complejos, como la Ciencia:

jueves, 17 de mayo de 2012

No todo tiempo pasado fue mejor



La estrategia del Uribismo para fraguar su retorno al poder mediante el único recurso de que dispone, que es el descrédito implacable del gobierno actual, no puede ser más manifiesta. Como cabía esperar, ya comenzaron a instrumentalizar el atentado contra el exministro Fernando Londoño del Martes 15 de noviembre en la ciudad de Bogotá para reafirmar la supuesta ineptitud de Santos y el mesianismo del inoficioso ex presidente twittero. Pero tan descomunal es el ansia de las huestes uribistas por reconquistar el Solio de Bolivar que poco o nada es lo que logran advertir que, pese al actual estado de cosas, las dificultades que padece el país desde que Santos es presidente no son muy distintas a las que enfrentó el gobierno anterior:

viernes, 2 de septiembre de 2011

Penalización del racismo en Colombia: ¿Vulnera la libertad de expresión?


Verdad de perogrullo es que la libertad de expresión -así como la de acción y de asociación- es un derecho fundamental consagrado en la Carta Política de todo Estado que se reconozca como democrático y en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos. Pero no muchos advierten el riesgo que infortunadamente corren esos derechos de ser profanados por quienes buscan legitimar en ellos pensamientos y conductas tan retrógradas como abominables. Aunque la protección del disenso y brindar garantías al debate y la deliberación de ideas sean el fin con el que fueron concebidos, se hacen a menudo ostensibles los esfuerzos por amparar en ellos el racismo, la xenofobia, la homofobia, la intolerancia religiosa entre otras actitudes malsanas por parte de grupos como los neonazis y demás movimientos de extrema derecha en Colombia que ahora se enfrentan a la posibilidad de la penalización de cualquier acto de discriminación no solo por razones de raza o etnia, sino también de religión, ideología u orientación sexual, etc. propuesta por el proyecto de ley de autoría del senador Carlos Baena y la representante Gloria Stella Díaz, que acaba de ser aprobada.

Además de alegar que se está restringiendo su derecho a expresarse, los integrantes de estas facciones asumen de la forma más pueril esta iniciativa como una "persecución política", aduciendo que se criminaliza a la extrema derecha más no al comunismo, su ideología antagonista, un argumento a todas luces estéril si se considera que más que a un pensamiento (bastante primitivo y bestial, hay que decirlo) lo que se pretende ilegalizar es un conjunto de prácticas y comportamientos derivados de él que vulneran la integridad de determinados grupos humanos (como las amenazas y agresiones recibidas por los negros y la comunidad LGBT de Bogotá). Por otro lado, resulta muy curioso que quienes reniegan de la democracia y defienden el totalitarismo y la supresión de todas las libertades ahora salgan a protestar supuestos atropellos. Si el nacionalsocialismo y el fascismo en general son tan mal entendidos por el resto de la sociedad y si su ideario político es tan amplísimo y "generoso" como sugieren sus militantes, pregunto ¿Porqué la renuencia a adaptarse a esta nueva circunstancia legal? ¿Porqué esa obstinación en aferrarse al racismo como su principal componente? ¿Será que después de todo el aporte de estos grupos a la sociedad se reduce a meras posturas histriónicas, discursos de odio y una copiosa pero fútil simbología?

Demostración del uso de "la libertad de expresión".

Sin embargo también hay que anotar que el racismo, la xenofobia y la homofobia no se circunscriben únicamente a manifestaciones filofascistas. Colombia abunda en conductas discriminatorias en todas las esferas sociales especialmente contra las comunidades negras e indígenas, y cualquier pretensión de negar, o peor, justificar ese estado de cosas es vergonzoso. Por lo tanto la lucha contra este flagelo no solo debe involucrar medidas punitivas sino también pedagógicas, porque quedarse en el castigo siempre será insuficiente para un país que carga con una nefasta herencia sociocultural de la colonia.
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